Galletas Swig Lemon Cookies.
Recuerdos de Infancia.
Cada vez que me enfrento a una nueva receta, me pasan mil cosas por la cabeza, sobre todo cuando son galletas originarias en EEUU. Pasé algunos años de mi primera infancia en el Medio Oeste americano, donde le tomé gran cariño a las personas que preparaban galletas, para distintas ocasiones, y para especial disfrute de los niños!
El hornear galletas en casa era en los 70s, una tradición aun fuertemente arraigada en las familias estadounidenses. ¿Llegaba alguien nuevo al barrio? A darle la bienvenida con un plato de galletas. ¿Bebé nuevo en la familia? Una cajita de galletas para la nueva madre. ¿Falleció un ser querido? Preparar galletas para consolar a los deudos durante el velatorio. Y así, innumerables ocasiones de la vida para acompañar con galletas.
El Dilema del Azúcar: Adaptando las Recetas Americanas.
PEEEEEERO… los gringos le ponen extra ultra demasiada azúcar, sal y materia grasa a sus galletas. Y cuando digo EXCESIVA, me refiero a mucho de todo, tanto que para mí se vuelven incomibles (entro en coma diabético de puro mirar las recetas, ja ja ja).
Así que mi gran desafío cada vez que incorporo galletas americanas a mi menú, es hacerlas una primera vez sin variaciones en la proporción de ingredientes, para entender el resultado esperado. Luego de eso (casi siempre, en realidad), termino modificando la receta original para hacerlas más palatables, destacar sus sabores, texturas y aromas yendo más allá del dulce, el salado y el superávit calórico.
Swig Lemon Cookies: La Excepción que Confirmó la Regla.
En el caso de esta galleta en particular, le tengo un cariño especial. Porque es una de las pocas recetas americanas a la cual no le hice modificación alguna. Si bien en todo el espectro de galletas que encontrarán en Galletas del Mundo, se acerca a mi categoría personal de las “menos saludables”, es una galleta equilibrada, golosa, suave y crocante a la vez.
La masa es muy cómoda de trabajar, tiene una textura agradable al tacto, no es pegajosa, fácil de porcionar y no es compleja en su forma. Por lo demás, da cabida a una generosa cantidad de glaseado rico en acidez, cremosidad, perfume a limón y dulzor. Todo lo que un amante del limón como yo, podría desear. Un deseo cumplido al momento de calmar los antojos por algo rico.
El Ritual del Limón: Aromas y Sabores que Inspiran.
Cada vez que las preparo, mientras estoy rallando las cáscaras de limón, disfruto del color amarillo intenso, del perfume que va inundando todo el taller, del aroma a limón en mi piel, que me seguirá acompañando por el resto del día.
El proceso de infusionar el azúcar con los aceites esenciales del limón, es algo que disfruto mucho en la elaboración de la masa.
El Arte del Horneado: Equilibrio Entre Crocancia y Suavidad.
Por último, el proceso de hornearlas, también me encanta. Una vez cumplido su tiempo, darle unos minutos más para que empiecen a dorar suavemente sus bordes, aportándoles crocancia, pero dejando mayor humedad en el centro.
Delicados equilibrios que cuesta mantener, pues el horneo va cambiando según la humedad y temperatura ambiente. Hornear masas siempre es un proceso dinámico, cambiante, en el cual hay que estar atentos y ser muy consciente de tus sentidos. Ayudan el ojo, el olfato, el oído, la piel. Todo alineado para lograr los más deliciosos resultados.
Música para Hornear: Un Toque de Country y Tradición
Y mientras las preparo, muchas veces me acompaña la música de John Denver, uno de mis cantantes de música country favoritos (amo la música, y mis gustos musicales son tan variados como variado es nuestro menú).
🎵 John Denver – «Take Me Home, Country Roads»:
https://youtu.be/eOB4VdlkzO4?si=8I4KVorZGNM4dPwb
Y aquí les comparto música folclórica tradicional del Estado de Utah, de donde nacen estas galletas:
🎼 Playlist de Utah Folk Music:
https://youtube.com/playlist?list=OLAK5uy_nZUY6Z2EMTqgKPqiYJscIusTmBPS3wDws&si=hWDseGBEkVoDkLqT

