Un viaje en el tiempo a través del sabor. Inspirada en la historia y elaborada con ingredientes de primera calidad, esta galleta te transportará con su textura y sabor inigualables.
Orígenes e Historia

Esta receta tiene su origen en Gran Bretaña, reuniendo ingredientes que el Imperio Británico obtenía del pillaje de los Corsarios en las rutas comerciales hacia las colonias, y de las colonias mismas. Cacao oscuro y perfumado, untuoso, de la mejor calidad. Ron añejo, de color ámbar oscuro, de aroma característico. Azúcar moreno, de suave y complejo dulzor, con toques de sabor a caramelo. Mantequilla preparada a partir de la leche producida en el sur de nuestro país, huevos frescos y harina de trigo, sedosa.
Estas galletas combinan cacao oscuro, ron añejo y azúcar moreno, ingredientes históricos de las rutas coloniales.
Explosión de sabores


El resultado es una masa untuosa, atrufada, suave, está a punto de considerarse pegajosa (pero no) y mantiene esta condición una vez horneada el tiempo justo. Mientras se hornean, nuestro taller se inunda de perfume intenso a cacao, y al ron que contienen. Hay que alejarlas del calor cuando las primeras comienzan a agrietarse. Entonces sabemos que están listas. Desarrollan muy bien su sabor unas 24 horas después de horneadas.
Son galletas firmes por fuera, pero húmedas y blandas por dentro. Inundan la boca con sabores. Queda muy bien combinarlas con un café (con o sin malicia) para combatir el frío y los antojos. O bien desmenuzarlas sobre una o dos porciones de helado de vainilla, o pistacho. Un vaso de leche fría, o una copita de Cola de Mono / Rompón / Eggnogg, son también excelentes compañeros para estas delicias!
¿Y por qué les decimos Bombas? Porque su forma nos recuerda las balas de cañón en los barcos de los Corsarios, y por la explosión de sabores profundos que inunda nuestra boca cada vez que comemos una.

